Comunicaciones

El día de hoy, al ir en un vuelo de VivaAerobus, encontré una revista sobre teléfonos celulares, donde además venían unas fotos de algunos ejemplares de teléfonos de los años cincuenta y sesenta, algo que inmediatamente tocó un sector de mi mente que me transportó automáticamente al pasado, cuando las comunicaciones tan solo comenzaban a funcionar de una manera efectiva, algo que por alguna razón me transporta nostálgicamente a las trincheras de la Primera Guerra Mundial.

Para entonces, las comunicaciones ya habían avanzado mucho en la segunda mitad del siglo previo al gran conflicto, debido a que el telégrafo había cambiado la manera en que Europa y el mundo intercambiaban mensajes de todo tipo, incluyendo aquellos de mayor importancia, como aquel telegrama que recibió el Káiser Wilhelm II en aquella feria naval en Kiel, cuando fue informado sobre el asesinato del Archiduque Franz Ferdinand en la ciudad de Belgrado, capital de Serbia.

La comunicación por telegrama se había convertido en una manera cotidiana de comunicarse, aunque se redactaran los mensajes de una manera muy distinta que las cartas de puño y letra, donde además debido a que cada palabra costaba, no había espacio para expresión o calor en la pluma.

Un telegrama se leía como en el siguiente ejemplo:

“Hemos llegado hoy a París. Tomaremos el tren de las 10.00 A.M hacia Calais.

El transcurso en barco bueno. Nada de mareo. Aguas tranquilas y buen tiempo. Escribiré cuando en Calais. Transcurso tomará 5 horas.”

Durante el gran conflicto mundial, las comunicaciones evolucionaron dramáticamente, ya que toda la red de trincheras que defendían a Francia de la invasión alemana necesitaba comunicarse del punto A a B y del B a C por medio de teléfonos de campo de batalla, aunque la comunicación fuera en la misma trinchera.

Muchas personas podrían pensar que la comunicación en una misma trinchera debería de ser algo relativamente sencillo; sin embargo, debido a que las trincheras habían sido cavadas en zigzag, la comunicación verbal de un punto a otro era imposible por la forma de excavación de las defensas, así como por el tremendo ruido producido por las ametralladoras y artillería pesada, tanto aliada como enemiga, siendo estas suficiente fuertes para tronar muchos tímpanos y ensordecer a una gran cantidad.

Por esta razón se tuvieron que construir líneas telefónicas cuya red de cables era instalada en las paredes de las fortificaciones y trincheras, un trabajo sumamente difícil para los ingenieros militares.

Sin embargo, debido a la humedad y a la lluvia de fuego enemigo, los cables casi siempre dejaban de funcionar y necesitaban de reparación constante, siendo este un proceso durante el cual el 50% de las veces moría el técnico encargado de la operación.

Cuando esto sucedía la comunicación entre trincheras tenía que ser a través de palomas mensajeras miles de las cuales fueron utilizadas durante el gran conflicto.

Cuando las palomas no podían volar debido a la intensidad de fuego enemigo concentrado en una posición, los ejércitos tenían que recurrir a enviar a mensajeros quienes debían correr entre fuego y trincheras. Un mensajero famoso del lado alemán fue Adolfo Hitler, quien gracias a la valentía que demostró en estas operaciones fue decorado por el gobierno del Káiser con la Cruz de Hierro.

Es realmente impresionante como todo ha evolucionado.

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