La naturaleza exige respeto

Terremotos, huracanes y avisos de tsunamis son solo algunas de las recientes advertencias que nos está dando la madre naturaleza para que comencemos a hacer conciencia de los daños que le hacemos al medio ambiente.

Desde la contaminación de grandes fábricas, parques industriales, pequeños y medianos negocios, hasta la basura que tiramos día a día los seres humanos en la calle, han provocado que haya cambios climatológicos que nos afectan.

Sé que los movimientos telúricos no son consecuencia de nuestras acciones en contra del medio ambiente, pero podríamos verlo como una especia de venganza de la naturaleza ante el accionar de la humanidad, que ha sido egoísta y sólo ve por sus intereses, dejando de lado a los animales y las plantas, incluso a sus futuras generaciones, que serán las que sufran las consecuencias.

CONTAMINAMOS SIN DARNOS CUENTA

Ya es muy común ver a la gente fumar en las calles, dando bocanada tras bocanada y al final tiran la colilla en el suelo para pisarla. Ésta queda ahí, inerte, esperando que un ave trate de comérsela, la arrastre el aire o se la lleve el agua hacia una coladera, donde será una de las partículas que afectan las cañerías y provocan las inundaciones. Lo mismo pasa con los chicles, que al ser algo muy pequeño creemos que no contamina, pero no vemos que de basura en basura, por más pequeña que parezca, al final se transforman en toneladas que tardarán años en desintegrarse, sin mencionar que los animales, como los pájaros, pueden confundirlo con alimento y sufrir daños.

La gente debe poner de su parte cuando fuma, quizá podría buscar un cenicero de los que hay afuera de las plazas u oficinas para tirar su colilla, o podría apagar bien el cigarro y después echar los restos a un bote de basura. Posiblemente el gobierno también podría implementar algunos lugares para que los fumadores tiren ahí los residuos de su vicio.

PIENSA EN EL FUTURO, NO EN EL AHORA

Es muy común pensar en que todo está bien, que podemos controlar o contrarrestar cualquier cambio en el planeta tierra, con medidas que duran un par de semanas o meses y después, ya que la alerta por contaminación o cualquier desastre natural pasó, volvemos a lo mismo. Es decir, tenemos una mentalidad a corto o mediano plazo, no pensamos en que quizá en un futuro tengamos más familia como hijos o nietos, incluso tataranietos; quienes son los que sufrirán las consecuencias de nuestros actos.

Ellos serán los que tendrán que pelear por un refugio cuando los huracanes azoten sus ciudades como consecuencia del drástico cambio climático, serán los que sufran por conseguir agua potable o por resguardarse del calor que calienta cada vez más la Tierra. Nosotros quizá ya estemos muertos, bajo tierra o incinerados, sin sufrimientos alguno, pero tampoco tendremos la posibilidad de ofrecer disculpas a los que les dejamos un mundo destruido, que poco pueden hacer para contrarrestar los cientos de años de agresiones a nuestra madre naturalez.

Piensa no sólo en el ahora, el futuro será poblado por tus descendientes, tus parientes, los nietos de los hijos de tus hijos.

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